miércoles, 28 de marzo de 2012

Capítulo 4.

La semana pasa muy rápidamente para Sofía, y en un abrir y cerrar de ojos ya es viernes a la tarde. 


Está nerviosa. 


Rebusca en su armario y saca toda su ropa. Empieza a pensar que no tiene nada que le sirva cuando encuentra unos viejos tejanos oscuros un poco deshilachados por las rodillas en el fondo del armario. Sonríe porque es increíble que eso esté allí. Desde luego, su madre no tenía constancia de aquello; esos pantalones tan "pordioseros" estarían en la basura de ser por ella. 


Los pantalones tienen un par de años y le están algo pequeños, quedándole más ajustados de lo que querría, pero se pone el jersey de Karma, que es ancho, y lo disimula. 


Se pone maquillaje; sombra de ojos negra y morada y un poco de brillo de labios. no le gusta. Por Dios, pareces un payaso


Se lo quita y se pone sombra de ojos color melocotón y se pinta los labios rosados. Tampoco le gusta. 


Después de probar cinco estilos diferentes de maquillaje, decide optar por una sombra de ojos lila claro (apenas se nota) y un poco de brillo de labios, no muy exagerado, porque Sofía no era así. Sofía no llevaba maquillajes exagerados. A ella no le quedaba bien el maquillaje. Sin embargo, a Karma le quedaba perfecto ese maquillaje llamativo, oscuro, misterioso...


Y Sofía no está pensando para nada en Karma mientras se mira por vigésima vez en el espejo y piensa si le gustará el modelito que lleva. Si se fijará en que lleva su jersey. Si se fijará en que se ha maquillado. 


No está nerviosa. Para nada. No. 




Es la hora. Sofía se despide de su familia con la cabeza gacha para evitar preguntas y de forma rápida para que su madre no se fije en su ropa. Sale de casa, suspirando, intentando que desaparezcan los nervios que hacen que sus piernas y sus manos tiemblen como si fuera tonta. 


Antes de llegar a las puertas del cine ya ve a Karma -pantalón negro con tachuelas plateadas y chaqueta de cuero grande y que parece de hombre- apoyada en la pared, con la cabeza hacia atrás, con una mano en el bolsillo del pantalón y la otra en los labios, sujetando un cigarro. Como si notara su presencia, Karma gira la cabeza y la mira. Los labios de Sofía se curvan hacia arriba pero vuelve a ponerse seria por miedo a parecer muy descarada. 


- ¡Hey, Sofi! -Karma se despega de la pared y cierra la distancia entre ellas y antes de que Sofía pueda devolver el saludo, la pelirroja se agacha y le da un beso corto en la mejilla. Sonríe y señala las puertas del cine con un gesto de cabeza-. ¿Vamos?


Sofía asiente con la cabeza clavada en el suelo para que no se note su repentino sonrojo. Karma sonríe, con esa sonrisa enorme suya, y empieza a caminar hacia la puerta del cine, seguida por Sofía. 


Cuando entran en la sala, la película ya está empezada así que se sientan en la última fila para no molestar a la gente. 


- ¿De qué va la película? - Karma se acerca mucho a la oreja de Sofía y susurra. Se acerca tanto que puede sentir cómo sus labios rozan su piel suavemente, haciendo que se le erice. 


- De... de zombies... y sangre... y esas cosas. - A Sofía se le ha hecho un nudo en la garganta y apenas puede hablar. El pelo de Karma huele a vainilla. Sofía odia la vainilla, pero le gusta Karma. Es decir, le gusta su olor. Lo que sea. 


- Vaya... tienes buen gusto - Karma susurra de nuevo contra su oreja. Después, se acomoda en la butaca para ver la película tranquilamente. 


Cosa que Sofía no puede hacer, porque se pasa todo el rato pensando en qué más cosas podría Karma susurrarle al oído de aquella manera. 


Susurrarle con aquella dulce voz... sonreírle con aquella sonrisa enorme... abrazarla con aquellos delgados y perfectos brazos... besarl...


- Eh, nena -Karma le da golpecitos en el hombro, cortando el hilo de sus pensamientos. Entonces se da cuenta de que la película ha terminado y están saliendo los créditos-. Te has quedado empanada de una forma impresionante. 


A Sofía le arden las mejillas; tiene tanta vergüenza que no sabe dónde meterse. Karma se encoje de hombros, sonriendo, y se levanta para salir del cine. Sofía se levanta torpemente y la sigue. 






California ya se está oscureciendo. Se puede ver el perfil negro de las palmeras cortando el cielo naranja y rojo y la temperatura ha bajado considerablemente, pero sigue siendo agradable pasear con un simple jersey como único abrigo. 


- ¿Qué te apetece hacer ahora? - Pregunta Sofía intentando disimular la sonrisa, esperando que no se note demasiado las ganas desesperadas que tiene de estar con ella. 


No, Sofía, no puedes asustarla. Te cae bien, es como... como tu amiga. A ella no le gustas. A ella le gustan los tíos. Le gusta Matt. no tú. Así que déjalo. No pienses más en ello. 


- Pues no sé, lo que tú quieras... ¿qué habías pensado hacer?


- Venir al cine. 


Karma se ríe. 


- Bueno, ¿qué tenías pensado hacer después de venir al cine?


- La verdad es que no había pensado en nada...


No había pensado en nada que pudiéramos hacer después de venir al cine porque realmente creía que no vendrías. Aunque me hubieras dicho desde el primer momento que sí que saldrías conm... que vendrías aquí conmigo, yo pensaba que al final te rajarías y no vendrías...


Entonces, Karma dice algo que Sofía no se esperaba. Para nada. 


- Ashley da una fiesta en su casa -su voz suena demasiado emocionada-. ¡Vayamos!


¿Hola?


¿Lo dice en serio?


- ¿Te ha invitado? -Sofía nota la envidia en su lengua. Ashley daba muchas fiestas y a ella nunca jamás la había invitado. ¿Karma era nueva y ya la invitaban a las fiestas las animadoras populares?


- No, no lo ha hecho. -Responde la pelirroja. A Sofía le dan ganas de pegarse a sí misma por haber pensado algo tan horrible-. Pero las mejores fiestas son las que no estás invitado. 


- ¿Estás sugiriendo que nos colemos? -Se le desencaja la mandíbula. Karma sonríe maliciosamente-. Dime que es broma. 


- Vamos, será divertido. -Karma da saltitos como una niña pequeña y caprichosa. Sofía se derrite, ¿vale?


- Está bien. -Se arrepiente casi al segundo de decirlo. 


- ¿Sabes dónde vive?


- Sí... -afirma, muy a su pesar. 


Karma le sonríe y Sofía no tiene más remedio que devolverle la sonrisa. 




Había pensado en ir a cualquier sitio con ella, a cenar a algún lado, en ir al paseo marítimo... pero no en ir a casa de la maldita Ashley Smith. 


Mientras Sofía piensa en ello, siente que algo frío le roza la mano. Agacha la cabeza y ve cómo la mano de Karma roza la suya. La mira y la pelirroja sonríe ampliamente, enserio, su sonrisa. Siente cómo la mano de Karma acaricia sus dedos y su palma para, finalmente, agarrar su mano por completo. 


Van caminando por la calle cogidas de la mano. Sonriendo. Y con los pensamientos de Sofía que cada vez pesan más y más...


Y de repente no le importa colarse en una fiesta repleta de víboras. 

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