Suenan temas pop que están de moda y que, si le preguntas a Karma, suenan todos igual. Hay una mesa llena de bebidas alcohólicas en el centro del salón y adolescentes borrachos por todas partes. No han tenido problema para entrar en casa de Ashley; les ha abierto la puerta un tipo (a Karma le suena del equipo de futbol) que las ha mirado con los ojos vidriosos y las ha dejado pasar.
Karma no ha tardado en agenciarse para ella y Sofía un vaso enorme de plástico lleno de algo que no tiene ni idea de lo que es pero que huele fuerte. Sofía ha dado un par de sorbitos que le han hecho torcer el gesto y poner cara de estar tangando lo más asqueroso del mundo, para después asentir, intentado hacerle creer que le ha gustado, aunque no se lo cree ni ella.
-Creo que… que… -Sofía está incómoda y nerviosa. Mira hacia todos lados, como con miedo a encontrarse con alguien. Ashley era tonta, pero tampoco era para tenerle ese miedo que le tenía.
Le pasa un brazo por el hombro y se acerca a su oído para decirle algo para tranquilizarla pero entonces siente la presencia de alguien. Levanta la mirada y ve a Matt. Está hablando con un par de chicas y parecen estar pasándolo muy bien. Demasiado.
Claro, Matt es ese tipo de chico que siempre está con chicas. Karma deja escapar un suspiro. Los tipos populares y deportistas solían provocarle urticaria pero, joder, él está MUY bueno. Mechones de pelo castaño le caen delicadamente por la cara enmarcando sus ojos azules, la camiseta de manga corta deja ver sus brazos fuertes y los tejanos claros que lleva no dejan mucho a la imaginación.
-Deja de babear. –La voz neutral de Sofía le hace darse cuenta de que sigue a su lado. Casi con dolor, aparta la mirada de Matt y mira a su amiga, que la mira sin expresión en la cara.
-No estoy babeando. –Replica. Luego lo piensa y, vale, sí, igual está babeando-. Hemos venido a pasarlo bien ¿no?
Sofía frunce el ceño ante el cambio de tema y el tono de voz. Karma le da un codazo flojo en las costillas, le acerca el vaso y casi le obliga a beber. Después la agarra del brazo y la arrastra hasta el centro del salón, donde hay gente bailando.
Reconoce la canción que está sonando y se emociona. No es de su grupo favorito, pero es lo mejor que ha sonado hasta el momento.
-She says she’s no good with words but I’m worse –canturrea. El alcohol le empieza a subir y las palabras suenan ahogadas-. Dance, dance. We’re falling apart to half time.
Sofía la mira como si estuviera loca y hace ademán de alejarse de allí pero Karma la agarra de nuevo y le pasa ambos brazos por detrás de la espalda, la atrae hacía sí y empieza a bailar.
La cara de sufrimiento de Sofía en ese momento es para enmarcar: los ojos muy abiertos, las mejillas coloradas y el cuerpo tenso entre los brazos de la pelirroja.
-¡Oh, vamos! –Insiste Karma, deslizando las manos por la espalda de Sofía. Pega las caderas a las de ella y las mueve al ritmo de la música-. Dance, this is the way they’d love. If they knew how misery loved me.
La expresión de pánico de Sofía desaparece para dejar lugar a una pequeña sonrisa. Karma no puede evitar emocionarse; la pequeña y tímida Sofía empieza a soltarse y a bailar con ella. Sigue teniendo las mejillas sonrojadas pero es por lo que ha bebido más que por vergüenza. Karma agarra un brazo a Sofía y se lo coloca en su propio hombro. No tiene que repetir lo mismo con su otro brazo, porque Sofía se lo pasa por detrás del cuello ella misma.
Coloca las manos en sus caderas, aprieta los dedos contra su cuerpo y ambas se mueven con la música. La canción tiene un ritmo demasiado frenético para bailar pegadas pero es divertido.
Sofía apoya la cabeza en su hombro y su nariz le roza el cuello. Karma siente como una ligera descarga eléctrica. Se separa un poco.
-¿Qué pasa? –Sofía la mira, con cara de no entender qué pasa.
Va a contestarle que no es nada pero entonces algo se cuela en su campo visual. Otra vez Matt. Ha dejado de hacerle caso a las chicas y las está mirando a ellas. Le sonríe, es una sonrisa jodidamente adorable, y ella se la devuelve ampliamente.
-¿Has visto eso? –Pregunta emocionada a Sofía, la cual se encoje de hombros-. Creo que nuestro bailecito le ha puesto cachondo.
Sofía bufa.
-¿Qué? –Karma susurra, como si la música alta no tapara lo suficiente su voz.
-La que lo ha puesto cachondo ha sido tú. –Se cruza de brazos.
-¿En serio? ¿Crees que le pongo? –Karma vuelve a mirar a Matt para comprobar que sigue mirándola. Sofía rueda los ojos-. ¿Te importa si…
-No.
A Karma se le iluminan los ojos, exclama un “¡Gracias, Sofi!” y la deja sola.
Sola. Sofía se queda sola en medio de toda la gente y se siente pequeña y ridícula. Ve a Karma acercarse a Matt. Ve como se inclina sobre él para hablarle por encima de la música. Ve como salen de aquella sala.
Sofía aparta la mirada y se acerca a la mesa de la bebida. Coge uno de esos vasos rojos de plástico y se lo llena de algo azulado que no sabe que es. Esperaría un poco antes de irse disimuladamente de la fiesta.
Karma deja escapar una risita y Matt le agarra de la mano. Suben las escaleras agarrados, y lo agradece; su cerebro empapado de alcohol le hace tropezarse un par de veces.
-Espera, necesito… -Karma se para en medio del pasillo del piso de arriba y se apoya en la pared. Todo le da vueltas. Sólo necesita un respiro.
Matt se pega a ella y le acaricia la mejilla con el dorso de la mano. Cuando se acerca más todavía sabe que va a besarla y se le encoge el estómago. Es una sensación entre incómoda y excitante.
Cuando nota sus labios contra los suyos y cierra los ojos, ve debajo de los parpados luces amarillas, como chispas. Le pone una mano el pecho a Matt y hace que se aparte. Suelta una risilla estúpida que no puede evitar por culpa del alcohol, pero no está lo suficiente borracha como para saber que ha sonado ridícula.
Matt vuelve a acercarse a ella, esta vez para morderle el cuello. Karma se muere. No hay más, se muere.
Despega la espalda de la pared y andan sin soltarse hasta meterse por la primera puerta que encuentran abierta.
Anda de espaldas sin dejar de besar a Matt, y cuando sus piernas notan la cama, simplemente se deja caer sobre ella, con él encima. Pierde la respiración ligeramente con la caída, pero el chico no tarda en arquear las piernas e incorporarse, quedando semi sentado sobre su abdomen.
Matt sonríe, le aparta el pelo de la cara y le agarra ambos brazos y los desliza por el colchón hasta colocarlos por encima de su cabeza. Cuela las manos bajo su camiseta y acaricia su abdomen. Retira la prenda hasta sacársela por la cabeza con facilidad. Con los pantalones cuesta más, porque el cuero se había pegado a su cuerpo, pero cuando están lejos de su cuerpo, dioses, Matt acaricia sus muslos como si fuera lo más delicado del mundo.
Karma está borracha, puede que él también, pero le gusta de verdad.
Sofía está flipando porque, tío, el suelo se mueve y toda la gente a su alrededor tiene a otra persona idéntica a su lado. Levanta el brazo para llevarse el vaso a la boca pero se le resbala y cae al suelo, manchando sus zapatos. Se imagina la cara de su madre cuando los vea: boca y ojos muy abiertos y la vena de la frente hinchada. En su mente, esa imagen, resulta demasiado graciosa y suelta una risa que suena como una pedorreta.
Se agacha para coger el vaso que ha tirado pero se desestabiliza y se cae de culo al suelo. Todo sigue moviéndose. Apoya las manos en el suelo para intentar que se esté quieto, pero no lo consigue.
-Eh, ¿estás bien? –Sofía levanta la cabeza para ver quien le ha hablado. Tiene que enfocar la vista un par de veces para ver con claridad.
Una chica con el pelo negro y rizado le tiende una mano y la mira con unos ojos enormes y oscuros, muy abiertos. Sofía levanta la mano en dirección a la de la chica pero se tuerce y agarra el aire. La chica se ríe, se agacha, la agarra del brazo y la levanta.
-¿Si te suelto te mantienes? –Tiene acento, pero no sabe decir de donde es. Tal vez de Colombia.
-Estoy bien, grad… gracs..gaci… lo que sea –Articula Sofía, intentado mirar seriamente el suelo, a ver si así se siente intimidado y deja de moverse.
-Soy Roberta –La chica, Roberta, la mira dulcemente-. ¿Seguro que estás bien?
Sofía asiente pesadamente, se despide con la mano de la chica y sale del salón. Es tarde y se empieza a encontrar mal, así que decide irse a casa.
Está a punto de salir por la puerta cuando se da cuenta de que no había ido allí sola. Tiene que buscar a Karma para despedirse. O algo.
Da media vuelta y sube las escaleras con dificultad, tropezando con sus propios pies y esquivando a algunas parejas que se había sentado en los escalones a darse el lote.
Abre un par de puertas que dan a habitaciones vacías, pero finalmente abre una que sí está ocupada. Cuando ve la escena es como si le diesen una bofetada en la cara; Karma medio desnuda bajo el cuerpo sin camiseta de Matt. Él besa su cuello y ella tiene los ojos cerrados y la boca ligeramente abierta.
Karma no reacciona enseguida cuando escucha la puerta pero cuando lo hace y mira se quiere morir, no sabe por qué, pero se quiere morir.
Sofía está bajo el marco de la puerta, agarrando el pomo con la mano con tanta fuerza que los nudillos se le han vuelto blancos.
Karma abre la boca para decir algo, pero Sofía sale corriendo. Le da un empujón a Matt, que no parece haberse dado cuenta de nada, para quitárselo de encima. Se pone la camiseta, se embute en los pantalones, ni siquiera se molesta en ponerse los zapatos, y sale corriendo detrás de ella.
No ha llegado muy lejos, está de rodillas a mitad del pasillo, con una mano en la pared, intentando levantarse del suelo. Karma deja de correr y se acerca lentamente a ella.
-Sofi…
Sofía se tapa la cara con las manos.
-¡Déjame! –El grito suena ahogado contra sus manos.
-Estás muy borracha. –Afirma Karma. Se agacha hasta quedar a la altura de su amiga y le aparta las manos de la cara.
-Tú también lo estás.
-Pero no tanto como tú. –Sofía se encoge de hombros al oír eso y hace ademán de levantarse, pero Karma se lo impide-. Te voy a llevar a casa ¿vale?
-No… - Sofía niega con la cabeza efusivamente- vuelve con Matt… Dios, lo he fastidiado.
Se le llenan los ojos de lágrimas.
-No digas eso…
-Soy estúpida.
-¡Oh! déjalo ya, ¿quieres? –Karma agarra a Sofía y la levanta del suelo. Le seca las lágrimas y le da un golpecito en el hombro –Sí, has interrumpido un polvo que seguro que hubiese estado genial, pero Dios, me necesitas ahora. Y ahora te voy a llevar a casa.
Sofía niega, asustada.
-Bien, a mi casa entonces.
Karma agradece que sus padres no estén en casa porque no sabría cómo les habría explicado el estado en el que han llegado ambas a casa.
Le ha lavado la cara a Sofía, le ha hecho tragarse un café, la ha metido en su cama y ahora parece que se encuentra mejor.
Hinca una rodilla en la cama para llegar mejor a ella y le quita las zapatillas para después acostarse a su lado. Desliza la manta para tapar a ambas y se quedan así, mirándose la una a la otra en silencio.
-Lo siento.- Musita Sofía, con las mejillas coloradas.
-Como vuelvas a decir eso te daré tal hostia en la boca que no podrás hablar en meses.- Replica Karma con voz dulce que desentona totalmente con la frase que acaba de decir.
Sofía se remueve.
-Oye, la expresión que has puesto cuando me has visto con Matt…
-¿Yo no puedo hablar del tema pero tú sí?
-¡Pues sí! La primera regla de las fiestas de instituto es que la que menos bebe puede decir lo que quiera. –Contesta orgullosa Karma.
-¡Eso te lo estás inventando! –Sofía no puede evitar reírse, contagiando a su amiga.
Se quedan calladas un rato, Sofía incluso cree que se ha librado de la conversación, pero Karma vuelve a hablar:
-Estabas como celosa.
Sofía se atraganta con su propia saliva. Tiene ganas de salir corriendo de allí. Tampoco es que se acuerde mucho de lo que había pasado, pero ¿celosa? No, ¿verdad?
-No me he puesto celosa de Matt.- Dice más para ella misma que para Karma.
-Bien. –Karma le rodea la cara con las manos y se acerca a ella.
Y la besa. Así, sin más. No es más que un leve roce de labios, pero a Sofía se le para el corazón y deja de respirar. Karma se aparta de ella y le sonríe.
- Porque no tienes por qué estarlo.
¡Hola! Que anoche desde la BB no pude comentar, pero ¡ya tengo un bonito PC que me lo permite!
ResponderEliminarEstá genial el nuevo capítulo.
Karma... oh Karma, ¡¡es una viva la vida!! Me encanta, y además es super mona con Sofía, ¡es genial! ¡Y Sofía es adorablemente achuchable! Me gustan mucho los personajes y cómo se complementan.
Y bueno, el final... cómo os mola dejar las cosas en el momento más asdfghjklkkkkkasdfghjkl
Karma... jajjaja qué cabrona al final, ¡va a conseguir que a Sofía le de un patatus o algo!
¡¡¡Espero con impaciencia el siguiente capítulo!!!
¡Un abrazo!