viernes, 23 de marzo de 2012

Capítulo 2.

Son las cinco, y Sofía no sabe si ir a casa de Karma o no.
Por una parte quiere ir, porque en todos los años que lleva de instituto nadie ha hablado mucho con ella, y esta chica es la primera persona que le dirige la palabra y no es un insulto. Además, le gusta Black Flag igual que a ella, y eso es un punto a favor.
Sin embargo, hay más contras que pros.
Hay algo en ella que no le acaba de gustar… quizás era su aspecto. Aunque bueno, esos pantalones tan cortos que llevaba a la mañana le quedaban genial. Por un momento siente envidia; a ella jamás le quedaría bien algo así. A Karma se le adaptaban de forma perfecta a sus caderas y sus muslos y, además…
No.
Vuelve a mirar el reloj. Las cinco y media. O sale ahora de casa o llega tarde. O, directamente, no va a su casa.
Pero algo dentro de Sofía se activa y, en un momento, ya ha salido de casa, mira la dirección que Karma ha escrito en el papel que le había dado y se dirige hacia allí.
Cuando llega, su respiración está agitada, y la cabeza le da vueltas.
¿Tiene que picar al timbre?
¿Tiene que golpear la puerta?
¿Se queda allí como un pasmarote sin moverse hasta que alguien la vea y le abra la puerta?
Sofía mete las manos en los bolsillos del pantalón para evitar que siga temblando, cuando encuentra de nuevo el papel de la dirección de Karma. Lo saca de su bolsillo y lo abre. Lo primero que ve es aquel gracioso dibujo: el pene sonriente. Sofía se queda mirándolo fijamente y no puede evitar sonreír. Nota la atenta mirada de alguien y levanta la cabeza del papel para toparse directamente con los ojos verdes, claros y brillantes de Karma a dos pasos de ella. Sofía se sonroja y baja la mirada, mientras vuelve a guardar el papel en su bolsillo. Las manos le tiemblan otra vez.
- ¡Hola!-Karma sonríe tan grande que incluso parece que tiene luz propia- ¿Te vas a quedar aquí fuera o quieres pasar?
- Yo…
Pero Karma no deja que acabe de hablar. Inmediatamente la coge del brazo con sus finas manos y la arrastra con fuerza hacia el interior de la casa.
- ¡Vamos, entra, no mordemos! O, bueno, al menos mis padres no muerden… - Dice con una sonrisa de lado.
Una vez dentro de la casa, Sofía consigue relajarse un poco. El ambiente es acogedor, la casa es pequeña, con pocos muebles, los suficientes. Era completamente diferente a la suya; sólo la cocina es casi tan grande como toda su casa
- ¡Bienvenida a mi casa! Bueno, mía y de mis padres… ya sabes –se ríe.
- Me encanta.
- Meh, no es nada fuera de lo normal… es solo una casucha pequeña.
- Pues qué envidia… me encantaría vivir en un sitio como este –Sofía está segura de que esa frase es la más larga que ha dicho desde que se conocen.
- ¿Cómo es la tuya? –pregunta Karma con los ojos muy abiertos, cómo si saber eso le interesara mucho.
- Pues es…
- ¡No, espera, no me lo expliques! – La corta de repente Karma-. No me lo cuentes, así, cuando vaya, será una sorpresa.
- Pero… ¿por qué dices eso? –Sofía empieza a pensar que aquella chica está rematadamente loca.
- ¿El qué? –la pelirroja inclina ligeramente la cabeza hacia un lado, dando a entender que no entiende lo que le acaba de decir Sofía.
- Que vas a venir a mi casa.
- Porque, Caramelo… -Karma sonríe de lado-. Voy a ir a tu casa una tarde. Está claro.
¿Qué? Yo no te he invitado. Sí, está loca.
- Pero…
- ¿Quieres subir a mi cuarto? –dice Karma, eufórica de repente. De nuevo la coge del brazo y la arrastra hasta arriba de las escaleras y la dirige hasta el primer cuarto al fondo del pasillo.
Cuando entran, Sofía siente una tremenda envidia de su cuarto.
Paredes pintadas de blanco pero llenas de frases pintadas; seguramente letras de canciones o poesías; también tiene unos cuantos pósters (Black Flag, Nirvana, Misfits…) colgados de mala manera con chinchetas. Al fondo del cuarto, bajo la ventana tapada con unas cortinas opacas de color granate para que no entre luz, hay una cama sencilla cubierta con una colcha verde salpicada de pequeñas estrellas de color rosa. En la pared de la derecha hay un armario y una estantería muy grande llena de libros y cómics. En la pared de enfrente hay un escritorio que está a rebosar de hojas blancas, llenas de palabras, tachones y (Sofía sonríe) pequeños dibujitos de penes y tetas sonrientes. Al lado de la mesa hay dos pequeños estantes con CDs muy variados; Black Flag, Paramore, Joy Division, Bowie...  Sofía los reconoce a primera vista porque es música que le encanta.
-¿Qué, te gusta lo que ves? –Dice Karma, con una sonrisa pícara, en un tono que hace que Sofía se extrañe.
¿Lo ha dicho con doble sentido?
-Tu cuarto me encanta… -murmura Sofía, más para ella que para la otra chica.
Se siente ligeramente avergonzada.
- Te repites, eso de “me encanta” ya lo has dicho antes… -Karma se ríe-. Bueeeeno, ¿qué quieres escuchar, Caramelo?
- ¡No me llames Caramelo!
- Oh, lo siento, no sabía que te molestaba, Caramelito…
- Que no me llames Caramelo, ni Caramelito. ¡Sofía, me llamo Sofía! –Después de elevar la voz, Sofía se arrepiente, se pone roja y baja la cabeza.
- Hey, ¿estás bien?
- Me… me voy –Susurra Sofía. Empieza a caminar hacia la puerta, dispuesta irse a su casa, encerrarse en su cuarto, a escuchar su música y pensar en su mierda de vida, y en cómo siempre la caga cuando habla con alguien. Pero Karma, una vez más, la agarra por el brazo e impide que se vaya.
- ¡Eh, no te vayas! Yo quiero que te quedes, Sofi.
Sofi… Ese diminutivo, que Sofía odia, pronunciado por los labios de Karma no suena del todo mal. Sonaba muy bien. Es más, sonaba bonito.
Sofía se queda quieta y mira a Karma, que sonríe.
- ¿Te quedas? – Le pregunta. Sofía asiente, roja como un tomate-. Bien, pues nada, siéntate en la cama, como si estuvieras en tu casa ¿eh? y dime qué música quieres que ponga. Tú mandas, Sofi.
Sofi…
Empezaba a caerle bien Karma. 

1 comentario:

  1. El otro día no comenté porque lo leí desde la BB y ahí es toda una odisea comentar y eso, pero ya estoy aquí!

    ¡¡¡Adoro a Karma y a Sofi!!! Son tal para cual, una super tímida y la otra una loca de la colina sin vergüenza alguna (en el buen sentido).

    EN cierto momento me he sentido super identificada con Sofi. Creo que en todas las cosas que habéis escrito os he escrito, comentando o en twitter, "ME ENCANTA!!" jajjaja siempre me repito mogollón con eso, pero es normal, sois geniales escribiendo!!

    Pues eso, que ¡¡¡ME ENCANTA!!!

    ¡¡Un abrazo cielos!!

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