miércoles, 18 de abril de 2012

Capítulo 6


A la mañana siguiente, Sofía se encuentra fatal.
No puede incorporarse en la cama porque eso significaría que la habitación empezaría a bailar y dar vueltas a su alrededor. Le duele la cabeza como si le fuera a explotar de un momento a otro. No puede abrir los ojos porque la intensa luz la molesta. Y, para colmo, siente náuseas.

Se da la vuelta en la cama y, una vez está boca abajo y se ha protegido de la molesta luz, entreabre los ojos y mira lentamente a su alrededor para intentar ubicarse en su habitación.
Mierda, esa no es su habitación.
Se incorpora un poco (ignorando las ganas de vomitar y el mareo) e intenta recordar qué ocurrió la noche pasada, intenta recordar dónde está. Pero simplemente recuerda haber bebido y…
Karma y Matt.

Cuando recuerda el desafortunado encuentro con su mejor amiga y ese musculitos ligón, Sofía se enfada, incluso… ¿se pone celosa?
No, Sofía, tú no puedes ponerte celosa. Si a Karma le gusta Matt, pues no pasa nada, tiene todo el derecho del mundo a enamorarse del típico atleta musculitos ligoncete con pinta de cabrón detrás de quien van todas las niñatas mojabragas del instituto, ¿verdad?

Justo cuando su otra mitad del cerebro va a contradecir esta frase, oye dos golpes suaves en la puerta. Luego, entra Karma, y a Sofía se le olvida todo el enfado, toda la frustración, toda la envidia.
Concretamente, se le olvida todo.

Karma lleva puesto solo una camiseta de tirantes blanca muy ajustada y escotada. Y con “lleva solo”, es que solo va vestida de cintura para arriba. De cintura para abajo lleva simplemente unas braguitas, que Sofía, cálmate y respira, por tu bien.
- ¡Buenos días, dormilona! – Karma le habla con una amplia sonrisa.
- Hola… - Sofía también sonríe.
- ¡Hala, qué voz de camionera, Sofi! – Karma se ríe y Sofía, ante tal acto tan adorable, no puede sino imitarla. – Bueno, ¿qué tal estás? ¿te encuentras muy mal?
- Estoy en…
- Estás en mi casa, Sofi, en mi cama. Ayer, no sé si te acordarás porque ibas muy mal, pero te traje hasta aquí para cuidarte, porque mis padres no estaban en casa. Y siguen sin aparecer – Karma hace una mueca; un intento de sonrisa fallido -. Bueno, qué, ¿estás bien?
- Estoy bien… bien fastidiada.
Ambas ríen tras el comentario de Sofía.
- ¿Quieres que te prepare un café o algo?
- Uff, no me apetece mucho comer nada…
- Vamos, Sofi, tómate un café, te ayudará a despejarte, te sentará bien…
Sofía asiente y se levanta casi al instante de la cama. Karma se ríe tímidamente, y Sofía mira hacia donde Karma la observa. Se pone roja y se tapa con la sábana la parte inferior del cuerpo.
- ¿Porqué…? – Dice Sofía. Tierra trágame.
Karma se encoje de hombros.
- No sé… me dijiste que tenías calor a mi lado y al instante te quitaste los pantalones. No me dio tiempo ni de darte un pijama mío, te quedaste dormida al momento. No pensarás que porque ayer ocurrió lo del beso luego quería violarte, ¿verdad?
Karma se ríe, pero Sofía se queda de pie, con los ojos muy abiertos.
- Be… ¿beso?
- ¿No te acuerdas?
Sofía niega con la cabeza, ya que le resulta imposible seguir hablando.
- Pues… - empieza a explicar Karma – estábamos las dos aquí tumbadas en mi cama, juntas, y estábamos hablando… ¿de qué estábamos…? ¡Ah, sí! De cuando nos encontraste a Matt y a mí en ese cuarto… ya sabes – Sofía asiente -. Entonces te pregunté que si estabas celosa de Matt – Karma empieza a acercarse a Sofía con elegancia; movimientos fluidos y sensuales de los que Sofía no se da cuenta hasta que no tiene el cuerpo de Karma a escasos centímetros de su propio cuerpo – y me dijiste que no… - Karma levanta su mano y acaricia la mejilla de la otra – y te dije que estaba bien… porque no tienes por qué estar celosa de Matt –acorta esos escasos centímetros que separaban su cara de la de Sofía y la besa.
Primero es un suave roce de labios que hace que Sofía sienta cosquilleos en el estómago, pero luego ese inocente beso se convierte en algo más cuando Karma hace presión con su lengua en los labios de Sofía para que esta los abra y, entonces, introduce su lengua en la boca de la morena. Karma acaricia el pelo de Sofía, mientras que esta le acaricia la nuca y, Sofía se marea, y no solo por la resaca. Conforme más profundo se hace su beso, Sofía se enciende más y más, y cuando siente que empieza a enloquecer y que ya no puede más nota cómo Karma se aparta de ella. Se aleja hacia la puerta, mientras le dice, con una sonrisa:
- Entonces qué, ¿un café?

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Cuando Sofía se recupera del beso, decide salir de la habitación e ir a buscar la cocina, donde seguramente que estaría Karma.
Cuando llega allí, ve cómo en la encimera hay una taza grande de oscuro café.
- Este es tu café – dice Karma -. Espero que sea de tu agrado y te siente bien.
Y, sin más, sale de la cocina. Sin decirle nada más. Casi sin mirarla.

Sofía coge rápidamente la taza y sigue a Karma hacia el salón, donde ambas se sientan en el sofá, en silencio.
Tras un rato, Sofía carraspea.
- Y qué… ¿qué más pasó en la fiesta?
- Nada. Alcohol, música, mucha gente liándose por toda la casa. Lo normal.
Silencio de nuevo.
Sofía no logra comprender por qué hace unos minutos Karma la ha dejado sin aliento con ese beso tan apasionado y, ahora, de pronto, casi ni habla, ni la mira.
- ¿Qué te pasa Karma?
Karma la mira fijamente.
- Nada.
- ¿Entonces por qué no hablas?
- Sí que estoy hablando.
- Estás hablando muy poco. Además, te veo, no sé… rara.
Silencio. Karma suspira.
- Sofi, de verdad, no me pasa nada, ¿de acuerdo? Vamos, tómate el café, te irá bien. Confía en mí, sé bastante sobre resacas, y sé lo mal que se pasa. Te despejará.

Silencio de nuevo, mientras Sofía se toma en silencio el café y Karma está sentada a su lado mirando al infinito, con una expresión en el rostro que Sofía no logra interpretar bien, pero que sabe que no significa nada bueno. De pronto, Karma se levanta del sofá y se va hacia la cocina, lentamente, dejando a una preocupada Sofía en el salón, pensando por qué Karma está así. 


lunes, 9 de abril de 2012

Capítulo 5.


Suenan temas pop que están de moda y que, si le preguntas a Karma, suenan todos igual. Hay una mesa llena de bebidas alcohólicas en el centro del salón y adolescentes borrachos por todas partes. No han tenido problema para entrar en casa de Ashley; les ha abierto la puerta un tipo (a Karma le suena del equipo de futbol) que las ha mirado con los ojos vidriosos y las ha dejado pasar.   
Karma no ha tardado en agenciarse para ella y Sofía un vaso enorme de plástico lleno de algo que no tiene ni idea de lo que es pero que huele fuerte. Sofía ha dado un par de sorbitos que le han hecho torcer el gesto y poner cara de estar tangando lo más asqueroso del mundo, para después asentir, intentado hacerle creer que le ha gustado, aunque no se lo cree ni ella.
-Creo que… que… -Sofía está incómoda y nerviosa. Mira hacia todos lados, como con miedo a encontrarse con alguien. Ashley era tonta, pero tampoco era para tenerle ese miedo que le tenía.
Le pasa un brazo por el hombro y se acerca a su oído para decirle algo para tranquilizarla pero entonces siente la presencia de alguien. Levanta la mirada y ve a Matt. Está hablando con un par de chicas y parecen estar pasándolo muy bien. Demasiado.
Claro, Matt es ese tipo de chico que siempre está con chicas. Karma deja escapar un suspiro. Los tipos populares y deportistas solían provocarle urticaria pero, joder, él está MUY bueno. Mechones de pelo castaño le caen delicadamente por la cara enmarcando sus ojos azules, la camiseta de manga corta deja ver sus brazos fuertes y los tejanos claros que lleva no dejan mucho a la imaginación.
-Deja de babear. –La voz neutral de Sofía le hace darse cuenta de que sigue a su lado. Casi con dolor, aparta la mirada de Matt y mira a su amiga, que la mira sin expresión en la cara.
-No estoy babeando. –Replica. Luego lo piensa y, vale, sí, igual está babeando-. Hemos venido a pasarlo bien ¿no?
Sofía frunce el ceño ante el cambio de tema y el tono de voz. Karma le da un codazo flojo en las costillas, le acerca el vaso y casi le obliga a beber. Después la agarra del brazo y la arrastra hasta el centro del salón, donde hay gente bailando.
Reconoce la canción que está sonando y se emociona. No es de su grupo favorito, pero es lo mejor que ha sonado hasta el momento. 
-She says she’s no good with words but I’m worse –canturrea. El alcohol le empieza a subir y las palabras suenan ahogadas-. Dance, dance. We’re falling apart to half time.
Sofía la mira como si estuviera loca y hace ademán de alejarse de allí pero Karma la agarra de nuevo y le pasa ambos brazos por detrás de la espalda, la atrae hacía sí y empieza a bailar.
La cara de sufrimiento de Sofía en ese momento es para enmarcar: los ojos muy abiertos, las mejillas coloradas y el cuerpo tenso entre los brazos de la pelirroja.
-¡Oh, vamos! –Insiste Karma, deslizando las manos por la espalda de Sofía. Pega las caderas a las de ella y las mueve al ritmo de la música-. Dance, this is the way they’d love. If they knew how misery loved me.
La expresión de pánico de Sofía desaparece para dejar lugar a una pequeña sonrisa. Karma no puede evitar emocionarse; la pequeña y tímida Sofía empieza a soltarse y a bailar con ella. Sigue teniendo las mejillas sonrojadas pero es por lo que ha bebido más que por vergüenza. Karma agarra un brazo a Sofía y se lo coloca en su propio hombro. No tiene que repetir lo mismo con su otro brazo, porque Sofía se lo pasa por detrás del cuello ella misma. 
Coloca las manos en sus caderas, aprieta los dedos contra su cuerpo y ambas se mueven con la música. La canción tiene un ritmo demasiado frenético para bailar pegadas pero es divertido.
Sofía apoya la cabeza en su hombro y su nariz le roza el cuello. Karma siente como una ligera descarga eléctrica. Se separa un poco.
-¿Qué pasa? –Sofía la mira, con cara de no entender qué pasa.
Va a contestarle que no es nada pero entonces algo se cuela en su campo visual. Otra vez Matt. Ha dejado de hacerle caso a las chicas y las está mirando a ellas. Le sonríe, es una sonrisa jodidamente adorable, y ella se la devuelve ampliamente.
-¿Has visto eso? –Pregunta emocionada a Sofía, la cual se encoje de hombros-. Creo que nuestro bailecito le ha puesto cachondo.
Sofía bufa.
-¿Qué? –Karma susurra, como si la música alta no tapara lo suficiente su voz.
-La que lo ha puesto cachondo ha sido tú. –Se cruza de brazos. 
-¿En serio? ¿Crees que le pongo? –Karma vuelve a mirar a Matt para comprobar que sigue mirándola. Sofía rueda los ojos-. ¿Te importa si…
-No.
A Karma se le iluminan los ojos, exclama un “¡Gracias, Sofi!” y la deja sola.

Sola. Sofía se queda sola en medio de toda la gente y se siente pequeña y ridícula. Ve a Karma acercarse a Matt. Ve como se inclina sobre él para hablarle por encima de la música. Ve como salen de aquella sala. 
Sofía aparta la mirada y se acerca a la mesa de la bebida. Coge uno de esos vasos rojos de plástico y se lo llena de algo azulado que no sabe que es. Esperaría un poco antes de irse disimuladamente de la fiesta.

Karma deja escapar una risita y Matt le agarra de la mano. Suben las escaleras agarrados, y lo agradece; su cerebro empapado de alcohol le hace tropezarse un par de veces.
-Espera, necesito… -Karma se para en medio del pasillo del piso de arriba y se apoya en la pared. Todo le da vueltas. Sólo necesita un respiro.
Matt se pega a ella y le acaricia la mejilla con el dorso de la mano. Cuando se acerca más todavía sabe que va a besarla y se le encoge el estómago. Es una sensación entre incómoda y excitante.
Cuando nota sus labios contra los suyos y cierra los ojos, ve debajo de los parpados luces amarillas, como chispas. Le pone una mano el pecho a Matt y hace que se aparte. Suelta una risilla estúpida que no puede evitar por culpa del alcohol, pero no está lo suficiente borracha como para saber que ha sonado ridícula.
Matt vuelve a acercarse a ella, esta vez para morderle el cuello. Karma se muere. No hay más, se muere.
Despega la espalda de la pared y andan sin soltarse hasta meterse por la primera puerta que encuentran abierta.
Anda de espaldas sin dejar de besar a Matt, y cuando sus piernas notan la cama, simplemente se deja caer sobre ella, con él encima. Pierde la respiración ligeramente con la caída, pero el chico no tarda en arquear las piernas e incorporarse, quedando semi sentado sobre su abdomen.
Matt sonríe, le aparta el pelo de la cara y le agarra ambos brazos y los desliza por el colchón hasta colocarlos por encima de su cabeza. Cuela las manos bajo su camiseta y acaricia su abdomen. Retira la prenda hasta sacársela por la cabeza con facilidad. Con los pantalones cuesta más, porque el cuero se había pegado a su cuerpo, pero cuando están lejos de su cuerpo, dioses, Matt acaricia sus muslos como si fuera lo más delicado del mundo.
Karma está borracha, puede que él también, pero le gusta de verdad.


Sofía está flipando porque, tío, el suelo se mueve y toda la gente a su alrededor tiene a otra persona idéntica a su lado. Levanta el brazo para llevarse el vaso a la boca pero se le resbala y cae al suelo, manchando sus zapatos. Se imagina la cara de su madre cuando los vea: boca y ojos muy abiertos y la vena de la frente hinchada. En su mente, esa imagen, resulta demasiado graciosa y suelta una risa que suena como una pedorreta.
Se agacha para coger el vaso que ha tirado pero se desestabiliza y se cae de culo al suelo. Todo sigue moviéndose. Apoya las manos en el suelo para intentar que se esté quieto, pero no lo consigue.
-Eh, ¿estás bien? –Sofía levanta la cabeza para ver quien le ha hablado. Tiene que enfocar la vista un par de veces para ver con claridad.
Una chica con el pelo negro y rizado le tiende una mano y la mira con unos ojos enormes y oscuros, muy abiertos. Sofía levanta la mano en dirección a la de la chica pero se tuerce y agarra el aire. La chica se ríe, se agacha, la agarra del brazo y la levanta.
-¿Si te suelto te mantienes? –Tiene acento, pero no sabe decir de donde es. Tal vez de Colombia.
-Estoy bien, grad… gracs..gaci… lo que sea –Articula Sofía, intentado mirar seriamente el suelo, a ver si así se siente intimidado y deja de moverse.
-Soy Roberta –La chica, Roberta, la mira dulcemente-. ¿Seguro que estás bien?
Sofía asiente pesadamente, se despide con la mano de la chica y sale del salón. Es tarde y se empieza a encontrar mal, así que decide irse a casa.
Está a punto de salir por la puerta cuando se da cuenta de que no había ido allí sola. Tiene que buscar a Karma para despedirse. O algo.
Da media vuelta y sube las escaleras con dificultad, tropezando con sus propios pies y esquivando a algunas parejas que se había sentado en los escalones a darse el lote.
Abre un par de puertas que dan a habitaciones vacías, pero finalmente abre una que sí está ocupada. Cuando ve la escena es como si le diesen una bofetada en la cara; Karma medio desnuda bajo el cuerpo sin camiseta de Matt. Él besa su cuello y ella tiene los ojos cerrados y la boca ligeramente abierta.

Karma no reacciona enseguida cuando escucha la puerta pero cuando lo hace y mira se quiere morir, no sabe por qué, pero se quiere morir.
Sofía está bajo el marco de la puerta, agarrando el pomo con la mano con tanta fuerza que los nudillos se le han vuelto blancos.
Karma abre la boca para decir algo, pero Sofía sale corriendo. Le da un empujón a Matt, que no parece haberse dado cuenta de nada, para quitárselo de encima. Se pone la camiseta, se embute en los pantalones, ni siquiera se molesta en ponerse los zapatos, y sale corriendo detrás de ella.
No ha llegado muy lejos, está de rodillas a mitad del pasillo, con una mano en la pared, intentando levantarse del suelo. Karma deja de correr y se acerca lentamente a ella.
-Sofi…
Sofía se tapa la cara con las manos.
-¡Déjame! –El grito suena ahogado contra sus manos.
-Estás muy borracha. –Afirma Karma. Se agacha hasta quedar a la altura de su amiga y le aparta las manos de la cara. 
-Tú también lo estás.
-Pero no tanto como tú. –Sofía se encoge de hombros al oír eso y hace ademán de levantarse, pero Karma se lo impide-. Te voy a llevar a casa ¿vale?
-No… - Sofía niega con la cabeza efusivamente- vuelve con Matt… Dios, lo he fastidiado.
Se le llenan los ojos de lágrimas.
-No digas eso…
-Soy estúpida.
-¡Oh! déjalo ya, ¿quieres? –Karma agarra a Sofía y la levanta del suelo. Le seca las lágrimas y le da un golpecito en el hombro –Sí, has interrumpido un polvo que seguro que hubiese estado genial, pero Dios, me necesitas ahora. Y ahora te voy a llevar a casa.
Sofía niega, asustada.
-Bien, a mi casa entonces.

Karma agradece que sus padres no estén en casa porque no sabría cómo les habría explicado el estado en el que han llegado ambas a casa.
Le ha lavado la cara a Sofía, le ha hecho tragarse un café, la ha metido en su cama y ahora parece que se encuentra mejor.
Hinca una rodilla en la cama para llegar mejor a ella y le quita las zapatillas para después acostarse a su lado. Desliza la manta para tapar a ambas y se quedan así, mirándose la una a la otra en silencio.
-Lo siento.- Musita Sofía, con las mejillas coloradas.
-Como vuelvas a decir eso te daré tal hostia en la boca que no podrás hablar en meses.- Replica Karma con voz dulce que desentona totalmente con la frase que acaba de decir.
Sofía se remueve.
-Oye, la expresión que has puesto cuando me has visto con Matt…
-¿Yo no puedo hablar del tema pero tú sí?
-¡Pues sí! La primera regla de las fiestas de instituto es que la que menos bebe puede decir lo que quiera. –Contesta orgullosa Karma.
-¡Eso te lo estás inventando! –Sofía no puede evitar reírse, contagiando a su amiga.
Se quedan calladas un rato, Sofía incluso cree que se ha librado de la conversación, pero Karma vuelve a hablar:
-Estabas como celosa.
Sofía se atraganta con su propia saliva. Tiene ganas de salir corriendo de allí. Tampoco es que se acuerde mucho de lo que había pasado, pero ¿celosa? No, ¿verdad?
-No me he puesto celosa de Matt.- Dice más para ella misma que para Karma.
-Bien. –Karma le rodea la cara con las manos y se acerca a ella.
Y la besa. Así, sin más. No es más que un leve roce de labios, pero a Sofía se le para el corazón y deja de respirar. Karma se aparta de ella y le sonríe.
- Porque no tienes por qué estarlo.